En un estado con tanta costa, es inevitable que la Bahía de Chesapeake y el Océano Atlántico sean la vista principal en un viaje a Maryland. Es que gran parte del atractivo de este Estado está relacionado con el mar, donde navegar es un placer así como los paisajes de barcos de pesca y pescadores.
Chesapeake misma es una histórica y vibrante ciudad costera, animada por importantes astilleros, puertos, playas y la especialidad del lugar: tortas de cangrejo.
El patrimonio marítimo de la región de la Bahía de Chesapeake es evidente en los principales lugares de interés: el puerto interior de Baltimore; Annapolis, la capital de la vela; y las tranquilas comunidades en la costa oriental, con viejas ciudades como St. Michaels y Crisfield, que aún conservan tradiciones de hace cientos de años.
El extenso balneario de Ocean City, en la Costa Atlántica, es el lugar más animado, especialmente en verano, cuando los kilómetros de playas de arena blanca y los malecones se llenan de turistas de todo el país.
La región interior tiene también su propio encanto, con lagos, cascadas, montañas, valles y ríos rápidos y salvajes, especialmente emocionantes para quienes practican rafting.
La región occidental de Maryland ofrece también un sinfín de oportunidades para los entusiastas del aire libre, desde hermosos paisajes, senderismo y pesca, hasta esquí en invierno. |